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El titular de Aclysa explica por qué la capacidad de internación se reduce tanto al ingresar pacientes con Covid. Su visión sobre información, datos y opiniones que confunden a la sociedad, y el incumplimiento sistemático de las medidas.  “Estamos en una alerta máxima, por la situación general y por la información que estamos recibiendo. Estamos ocupados en el tema, no preocupados”, definió ayer Armando Frangioli, presidente de la Asociación de Clínicas y Sanatorios del Chaco (Aclysa).

Pese a esa primera descripción, resaltó en diálogo con NORTE:“No vemos un desborde notorio ni alarmante de (casos de) Covid en los sanatorios. Pero algunos, por distintos motivos, están con su capacidad de Covid saturada”.

Así, sobre la situación que motiva el alerta en el sector, puntualizó: “Sí tenemos preocupación en que, en este estado de la pandemia, las patologías habituales complicadas están ocupando muchas camas de internación. Y el Covid tiene una particularidad: desplaza camas ocupadas de pacientes e inhabilita otras, porque hay que hacer una suerte de aislamiento que obliga a no internar en un sector donde hay pacientes con Covid”.

Sin inversiones

No vemos un desborde notorio ni alarmante de (casos de) Covid en los sanatorios”, señaló Armando Frangioli, presidente de Aclysa.

“No pudimos, como sector privado, realizar inversiones en este tiempo para aumentar la capacidad de internación de Covid, porque no tuvimos un ingreso adicional, tampoco una ayuda económica extraordinaria ni un apoyo financiero para poder hacer inversiones en ese sentido. Tuvimos que, con ingresos propios y cobrando con tres meses de atraso la atención a pacientes, prepararnos para esta situación”, expuso Frangioli.

Sobre situaciones de saturación puntual en establecimientos del sector, resaltó que “algunos sanatorios atienden contratos de obras sociales que tienen pacientes que demoran más en curarse y ocupan más camas”. “Otros sanatorios no tienen esos contratos y no atienden a esos pacientes mutualizados. Por eso, el nivel de ocupación tiene capacidad para absorber más pacientes. Pero es probable que, si la tendencia no se achata, podamos tener alguna saturación”, alertó.

La presión de los accidentes sobre el sistema 

En otro punto, Frangioli recordó que, en el pico de ocupación del año pasado, clínicas y sanatorios de la provincia tuvieron una ocupación de 50 a 60 camas con pacientes Covid-19 en distintos estados (entre moderados y graves). “Hoy estamos muy por debajo de esa cifra”, resaltó.

Al respecto, marcó que, en aquel momento había “situaciones particulares que mejoraban el escenario” en materia de ocupación del sistema, ya que, por caso, casi no había accidentes de tránsito. “El domingo pasado hubo 4 muertos por Covid en la provincia y 5 muertos por accidentes”, contrastó. “Cada fallecido en accidentes de tránsito, deja cuatro o cinco heridos que quedan internados”, acotó.

Frente a ese escenario, resaltó que “hoy la sociedad se moviliza”, lo que incrementa la posibilidad de accidentados que demanden internación; a la vez que existen “enfermedades que fueron contenidas y no atendidas durante un año, y realmente provocan hoy urgencias y no pueden eludirse en el sector público y en el privado”.

El nivel de ocupación tiene capacidad para absorber más pacientes. Pero, si la tendencia no se achata, podemos tener alguna saturación.

“Meter miedo a la sociedad generó una reacción contraria” 

Acerca de la información difundida por Salud Pública el lunes, confirmando los resultados enviados por el Instituto Malbrán de casos de Covid-19 en la provincia que responden a las variantes de Manaos y Río de Janeiro, Frangioli prefirió la cautela y pidió “responsabilidad en la información”.

“La cepa de Manaos y la de Río de Janeiro están hace tiempo dando vueltas. Pero no es para volverse loco, porque no es con el miedo como vamos a resolver la situación. Me parece que meter miedo a la sociedad generó una reacción contraria. Me alarma salir a la calle y ver tanta gente sin barbijo, caminando como si nada pasara; los bares llenos de gente sin barbijos”, describió. Por eso consideró que no hay equivalencia entre “el comportamiento social y la crisis que estamos viviendo”.

Sobre las medidas de contención de contagios que adoptó el gobierno provincial, el médico resaltó que, quien toma determinaciones, tiene toda la información a su disposición. “El gobierno cuenta con esa información y de acuerdo con eso toman decisiones. Desde afuera no puedo criticar eso”, indicó.

Luego, resaltó que deben analizarse los motivos por los cuales la sociedad, en otros momentos de la pandemia, cumplió con todas las medidas y ahora no lo hace.

Comités de ética 

Por último, Frangioli dio su visión sobre uno de los puntos listados en las recomendaciones del Grupo PAIS, conformado por expertos sanitaristas, donde se habla de convocar a comités de ética hospitalarios para activar, de ser necesario, el protocolo de ética para la utilización de las camas de cuidado intensivo.

“Tenemos estructuras nacionales que, a todos estos temas trascendentes de la salud, los pueden manejar en el ambiente científico, y dar la información concreta sin confundir a la opinión pública, transfiriendo responsabilidades que ellos deben asumir”, subrayó.

Para el médico “la sociedad necesita información seria, fehaciente y concreta”, mientras, en el actual contexto, abundan ante todo las opiniones de gobernantes, funcionarios y expertos que terminan generando una gran confusión que va “en contra de todos”.

“Los tribunales de ética sanatoriales deben funcionar, pero hay un ambiente de resguardo de la profesión y del secreto profesional que debe estar cerrado, y no exponer a la sociedad a tener que jugar un partido en ese sentido”, enfatizó.

“Aunque a veces no estoy de acuerdo con las decisiones que puede impartir el gobierno, no las puedo criticar porque ellos tienen el conocimiento global y total de la información: del contagio en las escuelas, en la vía pública, fuera de la provincia, de quienes vuelven. Es una conducta de buena salud no hablar de lo que uno no sabe”, cerró.