Se trata de un anticipo de suba de retenciones. El aceite y la harina de la oleaginosa pasarían a tributar de 31 a 33%. La mesa de enlace rechazó la medida.El Gobierno comunicó oficialmente este domingo el cierre de las exportaciones de aceite de soja y harina de soja, lo cual se interpreta como un anticipo del incremento de las alícuotas para esos dos subproductos de la oleaginosa, que se establecería oficialmente mañana en el Boletín Oficial.
La medida se daría en un contexto de una fuerte escalada de precios de estos commodities agrícolas a nivel internacional debido a la invasión rusa a Ucrania (dos grandes productores de ambos cereales).
LAS ENTIDADES AGROPECUARIAS RECHAZAN LA MEDIDA
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) indicó que el objetivo es “totalmente contrario al interés exportador de la Argentina. Además de ser ilegal, va a afectar el ingreso de divisas y el empleo en el cordón agroindustrial rosarino Pone fin a los fideicomisos de maíz, trigo y aceite, puesto que cambia las condiciones de comercio exterior”.
En ese sentido, la mesa de enlace emitió un comunicado donde manifestó un profundo rechazo al posible aumento de las retenciones y cualquier “otra intervención distorsiva en los mercados”.
Según las cuatro entidades, estas medidas “no solucionan ninguno de los problemas existentes, no combaten la inflación ni la pobreza; por el contrario, suman malestar y perjudican a los productores agropecuarios y traerían consecuencias negativas, porque van en contra de todo lo que se necesita: una mayor producción, más inversión y más trabajo”.
“Las retenciones son inconstitucionales y para que un tributo exista, debe existir la ley que avale ese tributo”, dijo Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina.
En tanto, en declaraciones radiales, el presidente de Confederaciones Rurales Argentina (CRA), Jorge Chemes, advirtió “que una nueva aplicación de retenciones móviles sería una declaración de guerra contra el campo y que el agro tendría que defenderse con medidas más duras”.
“Creo que todo tiene un límite y lamentablemente las retenciones móviles son una de las medidas más negativas que podría generar una situación negativa para el campo”, dijo el ruralista en declaraciones al programa “Dato sobre dato” por FM Milenium, y explicó que de cada $100 que se exporta al productor le quedan nada más que $30.
Por su parte, la Asociación Argentina de Productores Autoconvocados (AAPA) publicó un duro documento titulado “Échele la culpa al trigo”, donde indicó que se debe reducir la presión impositiva para aumentar la producción y crear más empleo en el sector.
Según remarcaron, actualmente el cereal tiene un desacople de los valores internacionales cercano al 60%, cifra que creció un 40% más debido a la invasión de Rusia a Ucrania;
Con respecto a las retenciones, recordaron que cuando se aumentaron los derechos de exportación en la campaña 2012-2013 se sembró el área más baja de trigo desde 1930.
