La producción apícola adquiere mayor protagonismo en la provincia, pero también los inconvenientes surgen en cada campaña, especialmente por las fumigaciones en los cultivos cercanos a las colmenas, siendo un desafío evitar los casos “con organización de las herramientas que están disponibles, como los sistemas en línea que permitirían emitir alertas”.Uno de los casos que mayor relevancia tomó en la provincia, fue el ocurrido en la zona de Juan José Castelli en marzo pasado, cuando el tratamiento en un sembrado de sorgo provocó la muerte de aproximadamente trescientas colmenas, a un sólo productor. “Desde el 2008 que tenemos registradas estas situaciones en algunos momentos del año, especialmente en el área de los domos agrícolas”, indicó el técnico Pablo Cipulina, coordinador del Plan Apícola Provincial.
En el 2017 se agregó otra preocupación para el apicultor, al ingresar a la región mangas de langosta que en la utilización del tratamiento para su control podían afectar a las abejas. En ese año, en el accionar para el control de acridios se realizaron fumigaciones que mataron algunos apiarios, “porque en ese tiempo aún no estaba articulado el mecanismo para atender la situación”. La última presencia de langostas que se registró, inclusive en el centro chaqueño, previo a la aplicación del tratamiento se activó el aviso para que los colmeneros protejan los cajones.
“La gran mayoría de las colmenas están en campos agrícolas y no tenemos ningún problema, sabiendo los productores que las abejas les permiten lograr mayor rentabilidad en algunos de sus cultivos, como el girasol, entonces es muy importante entender que hoy tenemos que generar un sistema que prevenga estos problemas”, resumió Cipulina.
La ley contempla la aplicación de multas, si se comprueban los daños y pérdidas “pero el verdadero desafío es cómo podemos evitar estos casos que entendemos no son provocados intencionalmente, porque todos los productores, de cualquier sector, saben lo que es el sacrificio de producir en nuestro país”.
LEY PAREJA PARA TODA LA PRODUCCIÓN
En este contexto, Cipulina destacó que “la ley de biocidas es aplicable para cualquier producción, sea apícola, agrícola o hortícola”. “Cuando se registran daños y existe una denuncia, es un litigio entre partes y el rol del Estado es corroborar la infracción a la ley, generándose un expediente legal que servirá al damnificado para judicializar el problema y pedir el resarcimiento por las pérdidas que tuvo en su producción”, añadió.
“La respuesta administrativa tal vez no es la esperada por la parte damnificada que en muchas ocasiones pretende que el Estado repare los daños, pero el verdadero desafío es poder generar las herramientas necesarias para lograr un Chaco sostenible”, dijo a NORTE, el técnico apícola Pablo Cipulina.
HERRAMIENTAS TECNOLÓGICAS
Las herramientas tecnológicas son consideradas fundamentales para lograr el objetivo de producir sin perjudicar a nadie. “Hoy está todo digitalizado y las colmenas están georeferenciadas en el sistema en línea del Renapa, es decir las técnicas están pero no las utilizamos, solamente hay que vincular para, a través de las redes, tener toda la información de inmediato en el teléfono móvil”, señalaron desde el sector apícola.
El Consejo de Ingeniero Agrónomos del Chaco “tiene un excelente método desarrollado sobre recetas de expendio y aplicación, en consecuencia se debería unificar ese procedimiento con el sistema de Renapa on line”. “La idea es que cuando el Consejo carga la receta de aplicación en el campo, inmediatamente se genere una alerta, en un sistema público o al productor apícola o a la asociación interviniente, que avise que se está por realizar un tratamiento con fitosanitarios”, ejemplificó Cipulina.
“Es fundamental poder poner estas herramientas en manos de los interesados, de todos, no solamente del sector apícola porque la Ley de Biocidas se aplica para todo el ámbito productivo y los daños por la falta de coordinación pueden afectar a cualquier producción”, insistió el técnico
