Si bien la cadena de costos es más compleja, hay tributos que se pagan hasta 3 veces en el mismo producto, lo que impacta en su valor en el supermercado.En las últimas semanas las góndolas de los supermercados de la provincia afrontan consecutivos aumentos de precios, en un embate contra la acelerada inflación que no da tregua a los bolsillos. Si bien existen varios motivos que explican los incrementos, algunas versiones apuntan a la caída productiva, y otras a acciones especulativas por parte de las compañías, motivadas por las diferencias con el Gobierno sobre los programas de Precios Máximos y Cuidados.
Para comprender mejor el dilema de la definición de los precios de las mercaderías consumidas comúnmente, el supermercadista Miguel Simons, también integrante de la Cámara de Supermercados, Almacenes y Afines del Chaco, detalló a NORTE los principales puntos que definen la formación del precio de los productos que llegan a los comercios.
En primer lugar, Simons afirmó que, tanto en el Chaco como en el país, “la formación de precios es muy compleja”, y agregó que la brecha entre el precio del productor a la góndola, que venía siendo muy alta, hasta noviembre se fue achicando, pero en diciembre comenzó a crecer de nuevo en proporciones mayores en beneficio del productor respecto a los precios de góndola.
Seguidamente, señaló que, en un costo de cualquier producto, lo primero es el precio del productor, seguido por el precio de la industria, que son los principales formadores de precio, “pero ellos fijan un precio que después se tiene que distribuir y al que se agregan los costos les impone el Estado, mediante impuestos”.
Sobre esto, explicó que formar un precio es complejo “porque el productor tiene sus costos de producción y costos de vida, y ese mismo costo lo tiene la industria”. En este plano, la cadena de costos se acentúa cuando el producto llega al supermercado, que también tiene sus costos de mantenimiento con cifras muy importantes.
No obstante, el supermercadista indicó que cada cadena tiene sus costos “y puede haber abusos en cualquier lado, desde el productor, el transportista y el Estado, que demanda un 45% de presión fiscal con 160 impuestos directos e indirectos al producto”.
Los impuestos progresivos
Simons remarcó que Argentina “adolece de tener impuestos progresivos, que son aquellos que se cobran dos o tres veces al mismo producto”. Por ejemplo, cuando uno compra un paquete de yerba en una empresa, la misma retiene Ingresos Brutos. Ese mismo paquete que se vende a débito o crédito en el comercio, la tarjeta retiene por segunda vez Ingresos Brutos. Cuando la tarjeta deposita la venta en la cuenta bancaria, SIRCREB cobra nuevamente Ingresos Brutos. A su vez, cuando el comerciante emite un cheque con el valor de ese paquete de yerba para pagar a la empresa, SIRCREB cobra nuevamente, es decir que el mismo producto pagó 4 veces el mismo impuesto.
Lo mismo pasa con el impuesto a la Ganancia. “Cuando la tarjeta de crédito liquida lo que vos vendiste, te retiene impuesto a la ganancia, fondo de salud pública, IVA, Ingresos Brutos y algún impuesto más. Todo ese crédito fiscal podes recuperarlo, pero el producto cobró ese impuesto, el Estado cobró esa ganancia”, sostuvo Simons.
Prácticamente, es el Estado el principal formador de precios, con toda la cadena de impuestos que demanda. “No debemos dejar de mencionar que la ineficiencia y la burocracia también es costo”, culminó.
Impuesto a la Introducción
El supermercadista comentó que en la ciudad de Resistencia y otras localidades chaqueñas se cobra impuesto a la Introducción para todo producto de origen animal o vegetal. Para ejemplificar, contó que una empresa láctea de primer nivel “puede pagar hasta 80 mil pesos por mes en este primer impuesto, que es por introducir el producto a la ciudad”.
“Cuando entra el camión, primero tiene que pasar por Bromatología y pagar Introducción, que si no paga luego esa mercadería se decomisa. Pero no solo eso, si yo quiero llevar esa mercadería a Puerto Tirol, debo volver a pagar la introducción, porque son impuestos municipales, y si no pagas y te descubren te sacan la mercadería”, lamentó.
Por último, Simons expresó que el que termina padeciendo toda esta cadena de impuestos es el consumidor, porque todo se acumula en el costo final. “Cuando uno compra un kilo de yerba, se le está cobrando todo lo mencionado al cliente. Todos somos consumidores y todos somos lo que estamos sufriendo este cúmulo de costos”.
Aumentó lo más consumido
En las dos primeras semanas de enero hubo incrementos en los alimentos más consumidos. Lo que más aumentó es la carne y el pollo en primer lugar, seguido por las frutas y verduras. “Desde los primeros días de diciembre que vienen incrementando y no han parado, son precios prohibitivos realmente”, señaló Simons.
“Los precios en general vienen aumentando, sean lácteos, fiambres. El 100% de los productos siguen aumentando”, añadió el supermercadista, indicando que en Chaco “son muy pocas las bocas que pueden acceder a Precios Cuidados y Máximos, el impacto que tienen esas negociaciones es muy poca, y no siempre se encuentran en las góndolas las marcas incluidas en estos programas”.
Por otro lado, mercaderías como el aceite tienen problemas de índole político-sindical, “desde hace meses que están teniendo huelgas salvajes en el transporte de granos y del transporte final. Hace falta una intervención del Estado que obligue a los transportistas a seguir circulando en la ruta para proveer”, expresó.
Lo que más está influyendo en la escasez de aceite son los conflictos sindicales. Muchas marcas presionadas por Precios Máximos no le dan los números para vender al costo que indica el programa, entonces están agregando subproductos para sostener el impacto, como puede verse con el aceite oleico, un derivado del aceite de girasol, que está incluido en precios máximos.
“Son medidas coyunturales que no le van a doblar el brazo a las grandes empresas, porque tienen sus costos y sus márgenes de ganancia. El costo de un producto es muy complejo, no es fácil definirlo, y el Gobierno en lugar de enfocarse en el poder adquisitivo, se enfoca en retrasar tarifas, retrasar los precios para poder mantener baja la inflación”, finalizó.
Las ventas siguen cayendo
En el mes de diciembre se sintió un repunte por ser el mes de las celebraciones de navidad y año nuevo. “Se vendió mejor de lo esperado en esas fechas importantes, pero ahora en enero volvió a caer”, señaló Simons.
Las esperanzas están depositadas en la campaña de vacunación, que para mitad de año puede conseguir una mayor movilidad de los consumidores y, por ende, un muy esperado repunte del consumo.
