El repunte en los contagios va de la mano con un relajamiento propio del verano: se deja de usar tapabocas, menos distanciamiento, más reuniones sociales y se comparten bombillas y vasos. “Hay gente que optó por olvidarse de la enfermedad. Quienes trabajamos en el hospital no podemos olvidarla porque la vemos todos los días en personas que se quedan sin aire”, planteó la jefa de Infectología del Perrando, Verónica Arce.
Para dimensionar la situación en que se encuentra trabajando el personal sanitario advierte que hoy no dan abasto, por eso es necesario que la sociedad colabore cuidándose”, aseguró en declaraciones a Radio Nacional Resistencia el viernes.
Ante el aumento de estadísticas en los más jóvenes, el segmento de la población que por tener síntomas leves, “lamentablemente por eso no le da importancia a la enfermedad”. Por lo que pide mantener el distanciamiento social, uso del barbijo, lavado de manos frecuente, evitar reuniones sociales masivas.
“Es necesario que cumplan las recomendaciones, si bien soportan mejor los síntomas, pueden contagiar a personas de los grupos de riesgo, como los adultos mayores y los que tienen enfermedades de base. Hay que decir que más allá de la vacuna, aún no existe un tratamiento que sea absolutamente efectivo”.
La infectóloga admite también que existe un agotamiento: “Entendemos que la sociedad esté cansada, nosotros también; pero no hay un tratamiento probado y efectivo para esta enfermedad. Solo hay drogas en estudio”.
Solidaridad con el personal de salud
Desde que se declaró la pandemia muchos trabajadores del sistema sanitario deben sacar fuerzas para seguir yendo a trabajar todos los días. “Tener un poco más de conciencia social y un poco de solidaridad con el personal de salud”, pide Verónica Arce.
La médica describió en una entrevista radial que muchos compañeros enfermaron y que también lamentaron varias muertes.
El servicio
El área de Infectología del hospital Perrando tiene un equivalente en Sáenz Peña. Ambos reciben a pacientes de toda la provincia y realizan interconsultas con centros de referencia de otras provincias y de Paraguay.
Desde marzo los casos Covid-19 se sumaron a otras patologías que ya se venían asistiendo. “Si proliferan los casos tenemos poco personal para atender”, plantea.
Se refiere a tres infectólogas, con dedicación completa que por el momento ven inviable tomar vacaciones. Un ejemplo: para que una de ellas pueda usar diez días del receso de invierno, las otras dos asumen su tarea turnándose.
Para los periodos más prolongados del verano y que corresponden por ley no van a poder usarlos completos porque “son demasiados días para dejar a una sola persona a cargo de todo lo que hay que hacer”. Baja percepción de riesgo
Los síntomas característicos de la enfermedad son un poco más fuertes que los de una gripe: además de la fiebre hay cefaleas, dolor de garganta y dolores muy intensos en el cuerpo que obligan a acostarse sí o sí. Algunas personas también presentan síntomas gastrointestinales (diarrea y dolor abdominal).
Sintomatología diversa
Otras tienen una sensación de cuerpo caliente (si está entre los 37 °C y los 38 °C se aplica el término febrícula) unos 37.7ºC, por ejemplo. Una señal que con las temperaturas altas de la región muchas no lo advierten.
Y hay síntomas que son muy sutiles: pérdida del gusto o del olfato y un poco de dolor de garganta, son tan leves que prácticamente pasan desapercibidos.
En pacientes jóvenes y sin factores de riesgo la infección suele ser asintomática o con síntomas leves.
