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Jonathan Dutra Borda (30) lleva tres meses en terapia intensiva y su estado es “crítico”. No puede mover las manos y se alimenta por una sonda“¿Por qué me pasó esto a mí?”, se pregunta una y otra vez Jonathan Dutra Borda en referencia al accidente que, hace exactamente tres meses, lo dejó con el 70% del cuerpo quemado. La tragedia ocurrió el 6 de octubre pasado en el bar Malloy’ s de la localidad bonaerense de Martínez, donde el joven de 30 años trabajaba de mozo. Desde entonces, está internado en la terapia intensiva de la clínica Fitz Roy, del barrio porteño de Villa Crespo. Su estado, si bien evoluciona de a poco, sigue siendo “crítico”.

“Ya le realizaron más de 40 cirugías, pero todavía está postrado y sin poder ver la luz del día. Tampoco puede mover las manos y se alimenta por una sonda. Los médicos aún encuentran cierta complejidad para manejar su dolor. Siguen esperando que evolucione para realizarle futuros injertos”, explicó a Infobae Roxana Penna (54), la mamá de Jonathan que, por estos días, se encuentra aislada en su casa ya que contrajo coronavirus.

Un día antes de la catástrofe, Jonathan invitó a su mamá a almorzar a Malloy’s para festejar su cumpleaños. Esa tarde, la mujer publicó algunas fotos en sus redes sociales donde se los ve relajados, sentados en unos sillones de madera. Aunque solo pasaron tres meses, para Roxana es una eternidad: “Mi salud también se deterioró mucho: estoy anémica y con ataques de pánico”.

Lo peor: como no tiene vehículo propio, hacer las visitas a la clínica donde está internado su hijo se volvió una proeza. “A veces tomo remises, pero un viaje desde San Fernando (zona Norte de la provincia de Buenos Aires) hasta (el barrio porteño de) Villa Crespo es muy costoso y no me alcanza el dinero. Así que lo voy alternando con el transporte público: me tomo el tren y el colectivo, pero tardo una hora y media de ida, y otra hora y media de vuelta. Desgastante es poco”, cuenta Roxana.

Un día antes de la tragedia, Jonathan invitó a su mamá a almorzar a Malloy’s para festejar sus 54 años

El accidente que dejó a “Jony” en terapia intensiva sucedió cuando el joven manipuló un bidón de cinco litros de combustible para encender un calefactor que se encontraba en el interior del bar, y funcionaba como un fogón, que a su vez estaba rodeado de sillones.

Aunque todavía se desconoce qué fue lo que pasó, varios testigos creen que, por el viento o por la maniobra que el joven hizo para agarrar el bidón, el fuego entró en contacto con el combustible, generando una explosión.

La causa es investigada por el fiscal Gastón Garbus, de la Unidad Funcional de Instrucción descentralizada de Martínez, quien calificó la causa como “lesiones culposas”.

Según supo Infobae, la última medida que se dispuso fue el 30 de diciembre de 2021, es decir, hace una semana. Ese día, se requirió al cuerpo médico de la Policía de la Ciudad la designación de un perito médico para que haga un “informe amplio” sobre el estado de salud de la víctima.

En ese contexto, “los investigadores se presentaron en el sanatorio donde el joven se encuentra internado para constatar su estado de salud”, confiaron a este medio.

El calefactor que intentó encender el mozo

Un día después del incidente, Agustina, una prima de Jonathan, dio algunas precisiones acerca de cómo se desencadenó el accidente. “Fue adentro del bar, en una especie de fogón que tiene el lugar y que estaba prendido. Lo que hizo mi primo fue algo muy rutinario: él sabía qué hacer, sabía qué bidón tenía que agarrar y sabía cómo cargarlo, era consciente de lo que estaba haciendo. Había una mínima llamita y, al estar caliente, cuando él va a cargarlo con el combustible, eso explota y automáticamente se prende fuego su cuerpo”, detalló.

En ese momento, Jonathan salió corriendo y pidiendo auxilio. Según su prima, el mozo se tiró al piso y los comensales quisieron ayudarlo y apagar el fuego, tirándole agua. Sus compañeros también intentaron apagar las llamas con un trapo. Incluso, él mismo “atinó” a tirarse al río. Pero nada de eso dio resultado.

“A mi hijo le arruinaron la vida. Me duele en el alma verlo sufrir por dolor o por no poder conciliar el sueño. Ni hablar de su salud mental, totalmente afectada por el encierro que está afrontando ya que hace tres meses que no ve la luz del Sol”, se sinceró Roxana.

“Mi deseo es que se haga justicia y que se prohíba todo lo que tenga que ver con fuego y productos inflamables en los bares y restaurantes. Jony solo quería trabajar para su futuro, el mío y el de su hermano, ya que es un ser tan maravilloso que siempre piensa en el bienestar de todos”, se despidió.