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Nacido en Luján, el cantante que hoy cumple 40 años, ha desarrollado desde el comienzo de su carrera en 1998, un estilo único que fusiona elementos del folklore sudamericano con ritmos pop y urbanos. En pleno momento de esplendor vivió momentos complicado de salud.Dueño de una carrera artística que se remonta a su niñez cuando le robaba a escondidas la guitarra a su padre, desde hace muchos años, Luciano Pereyra se convirtió en uno de los cantantes y compositores más prestigiosos, aclamados y respetados del habla hispana.

Su primer contacto con la música fue a los 3 años, cuando tarareó una canción que había aprendido en la radio. Al año siguiente, en 1985, concursó en un programa de televisión del viejo ATC, hoy la Televisión Pública.

En 1998 grabó su primer disco Amaneciendo, 13 temas entre los que mezcla sonidos de zamba, carnavalito, vals, chacareras y baladas. Su primer hit se llamó Soy un inconsciente, gracias a este sencillo, Luciano vendió 260 mil placas y fue acreedor de cuádruple platino.

Durante todos estos años fue la atracción de los grandes festivales de música folclórica de nuestro país como Jesús María, Cosquín y Baradero, entre otros, donde además logró ganar los premios revelación y consagración. Sus temas en Chile han sido parte de las novelas más exitosas del país y su talento y entrega sobre el escenario lo han hecho brillar en Viña del Mar 2020, hito que sin dudas estará dentro de los más importantes de su trayectoria que al día de hoy tiene en su haber 13 álbumes y la venta de más de 1 millón de discos.

En medio de su gran momento, el artista rompió su estilo y decidió que su tema El vestido rojo, sea acompañado de un videoclip en el cual participaron la modelo Sofía Zámolo y Osvaldo Laport, entre otros actores. Luego, incursionó en la actuación cuando formó parte del elenco de Los Pensionados (El Trece) y realizó una participación especial en Esperanza Mía como el padre Joaquín y El Host haciendo de él mismo.

Pero también se animó a más y participó en la película Tus Ojos Brillaban (2003) de Silvio Fishbein encarnando el personaje de un joven mozo de café llamado Poroto e interpretó Luz de mis ojos, tema central de la banda de sonido del film. Sin embargo, en medio de semejante carrera surgieron un sinfín de problemas con su salud que hicieron una pausa en el plano artístico.

A Luciano Pereyra se lo podría definir como un luchador, un aguerrido y batallador que se vio cara a cara con la muerte en el mejor momento de su carrera artística. De la fama y el éxito pasó por la extrema sensación de saber que su vida se apagaba.

Llegó a pedirle a Dios que no lo dejara despertar y que le permitiera seguir dormido porque su cuerpo no daba para más. Pero Luciano se aferró a la frase de un amigo que de alguna manera le puso palabras a lo que le tocó vivir. “Te revolotearon los cuerpos”, le dijo alguna vez y de eso da fe el cantante oriundo de Luján.

En 2010 comenzó su interminable peregrinar por los sanatorios. Luciano se internó en Los Arcos y fue intervenido por divertículos en el esófago. La cirugía fue un éxito, pero una infección intrahospitalaria lo puso al borde de la muerte.

Tras el diagnóstico, Luciano ingresó tres veces más a quirófano y su cuerpo se lo recuerda cada vez que se mira a un espejo. Las cicatrices le hablan y le ofrecen cada día la oportunidad de agradecerle a Dios seguir con vida.

“Mucha gente elige tatuarse en momentos de su vida, pero a mí la vida eligió tatuarme con estas cicatrices y las llevo con orgullo. Prefiero hacer tatuajes en letras y escribir canciones, pero no desde el cuerpo”, confió el cantante en una entrevista.

En agosto de 2011, Pereyra se sometió a una operación programada por un divertículo que le había vuelto a salir en el esófago. Durante la internación sufrió un cuadro de neumonía que lo puso una vez más de cara a la muerte. Estuvo internado durante 35 días y 10 de ellos fue inducido a un coma farmacológico.